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Indicadores

Sabiendo que existen muchas probabilidades de encontrar a un niño o niña como Elena en tu clase, resulta fundamental identificar los signos del abuso sexual infantil. La verdad es que no existe un patrón único de síntomas y es posible encontrar diversos indicadores emocionales y sociales, cognitivos, conductuales y funcionales, o incluso la ausencia total de ellos. Estas diferencias tienen que ver con factores como la gravedad, frecuencia y duración del abuso, la relación con el abusador, características individuales de la víctima, la reacción de la familia y los recursos de su red social.

Uno de los indicadores más frecuente en los niños y niñas víctimas de abuso sexual infantil es un cambio repentino en su conducta aparentemente inexplicable. Por ejemplo, un excelente alumno que de pronto comienza a suspender todos sus trabajos o una niña como Elena que se retrae y no se relaciona con niños de su edad.

Sin embargo, como el abuso sexual se considera una posibilidad tan remota para muchos profesionales, este indicador suele pasar desapercibido. En otros casos, usualmente cuando el abuso es de larga duración, no se observan cambios repentinos de conducta, pero sí diversos problemas que nos hablan de vivencias traumáticas en la vida de ese niño, niña o adolescente. Algunos de los indicadores que es posible observar en niños, niñas y adolescentes víctimas de abuso sexual son:

(Atención: ninguno de estos síntomas constituye un indicador por sí solo ni tampoco debemos esperar a encontrarlos todos para actuar. Deben ser valorados cuidadosamente desde una perspectiva integral)

En el caso de Elena podemos observar algunas de estas características. Marca cuáles.

 

Elena no come y se queja de dolor de barriga

Si quieres ver otros ejemplos, puedes hacer click aquí, pero ten en cuenta que algunos contenidos pueden ser sensibles:

Dibujos: En esta página podrás ver algunos dibujos de niños, niñas y adolescentes que han experimentado victimización sexual.

Juegos: En el minuto 2:09 de este recorte de la película “No tengas miedo” (Montxo Armendáris, 2010) se puede ver cómo la protagonista expresa una victimización sexual vivida a través del juego. Sin embargo, ten en cuenta que el juego es sólo una forma de expresión que usan algunos niños y niñas. No todas las víctimas de abuso sexual van a mostrar un juego sexualizado o violento. Tampoco todos los niños y niñas que muestren un juego de estas características van a ser víctimas de abuso sexual.

Ahora que lo has detectado ¿qué podrías hacer para protegerla? En los siguientes aparados encontrarás algunas ideas…